martes, 24 de febrero de 2009

REFLEXIÓN 1

La asignatura de Cultura Virtual ha colmado mis expectativas hasta el momento pues clase tras clase enriquecemos nuestros conocimientos en materia de Internet, noticias y sitios web que constituyen sin duda alguna una gran base de datos, que a su vez, aparecen como aspectos claves para nuestro desarrollo profesional.



http://www.youtube.com/watch?v=zn55kL5GH34

jueves, 4 de diciembre de 2008

REALCE IMAGINARIO


“El hombre nace, crece, se reproduce y muere,
el pintor delinea, llena y difumina".


(Carlos Mario Baena y Jorge Molina)


Bajo las inclemencias del tiempo, doña Amparo como de costumbre, llega a la cuadra donde trabaja habitualmente ubicada en la Avenida Oriental con la Playa.

Acompañada de lápices, cartulina y su infaltable silla, monta su pequeño taller, como si el paso de los transeúntes y el constante bullicio de los vehículos no le incomodara en el momento de inmortalizar un rostro con sus manos. Cuando está dibujando, el tiempo parece detenerse; su esmero y dedicación en la elaboración de un cuadro, se traduce en tres o cuatro horas.


En uno de esos días lluviosos de mayo, Carlos Mario y Jorge, dos ciudadanos más de la multitud que mira pero no se detiene a observar, se topan con el lugar adornado por un sinnúmero de obras de personajes como: Pablo Escobar, Mario Cimarro, Andrés Escobar entre otros. El encanto de este entorno es evidente; los jóvenes curiosos de conocer más de este arte, deciden acercarse y saciar sus interrogantes. Doña Amparo, una señora de 45 años, morena y de corta estatura, los atiende con la calidez y amabilidad propias de un artista.


La ciudad, divina locura, asfixiante, compleja, quizás infinita1; se presenta de manera caótica frente a sus ojos, bombardea con infinitas imágenes que apenas si se pueden registrar. Las maletas se abren, una grabadora y una cámara fotográfica salen de su escondite, atentas a registrar lo que allí ocurre. Amparo y Víctor, su esposo, dos “bichos urbanos” marcados por la inmensa urbe que los atosiga, los empapa con sus flashes se impactan al ver los implementos. Con más ímpetu, deciden mostrar hasta el más mínimo detalle de su obra.

Una tenue llovizna aparece, las primeras gotas golpean el asfalto; los jóvenes lucen preocupados, la sesión puede echarse a perder. El temor es momentáneo, las nubes oscuras y sombrías que tienen al cielo bajo su dominio, se hacen a un lado. En medio de la charla, los jóvenes descubren que la práctica realizada por ella es fruto del rebusque, cruel realidad del país.

Los policías bachilleres, los empleados de Espacio Público, el niño que saborea un BON ICE de fresa, son algunos que detienen su andar y se maravillan ante tan llamativa técnica. Todo allí transcurre velozmente, suenan celulares, pasan personas afanadas, resopla el viento con fuerza, se escuchan radios desintonizados; solo una ojeada a la muestra es el resultado final de todo este trajín. Mientras tanto, Amparo y su puntiagudo lápiz, delinean ascendente y descendentemente sobre la cartulina. Será un personaje famoso o informal, eso no importa, lo relevante es la igualdad que asume con el realismo fotográfico.

Pintura hecha con las manos, con el corazón, con los ojos abiertos a lo que pasa hoy, a lo que pasa aquí; dibujar en la calle es todo un reto, no todo el mundo se atreve; la luz y el movimiento revelan la existencia del ser.2 Cuatro o cinco, son números que Amparo y Víctor conocen muy bien, son los cuadros que pintan diariamente. Son muchos los que se acercan, algunos los que se interesan y muy pocos los que compran; el tejido urbano pasa desapercibido.

La línea, el volumen, el color y el movimiento no dejan de aparecer y abarrotar los muros del edificio del Banco Popular. Cimarro, Pablo y Guillermo, no han podido mudarse de aquel lugar, esperan hacerlo pronto. En las aceras de la calle asfaltada, se presentan estallidos de color e inmanente creatividad de los pintores de caras cicatrizadas. Un joven se pasea con su hijo de ocho meses y una sentencia de muerte por motivos de salud, debido a la pérdida de un riñón ocasionada por un disparo, un lustrabotas se inclina ante la autoridad, los estudiantes universitarios recogen experiencias para sus prácticas educativas.

Una gran ronda de personas como si fueran todos una comunidad unida, se aglomera. Niños, jóvenes, adultos, todos se encuentran en el gran centro creativo. Amparo y Víctor parecen unos recreacionistas, vibran con la pintura, contagian a los peatones quienes pasan cada vez más rápido. El costal sirve de basurero, está repleto de lápices y el inagotable papel acumulado el cual ha caído bajo sus garras, las ventas no son las mejores.

Víctor, el otro artista de este lugar, es moreno, parece quemado por el sol, por la vida, por la lucha. $50.000 pesos, no es el premio de un seco de la lotería, es el precio a pagar por la dedicación y la paciencia de este par de personajes a quienes el hambre y la implacable sed no se han hecho presentes. Le huyen a la injusticia, a la desesperación, al autoritarismo, pero sobre todo a la falta de dinero. Las manecillas del reloj continúan su recorrido, el gran acontecimiento prosigue, la creatividad sigue trepando la pared, Pablo Escobar es expulsado, los jóvenes deciden retirarse.




La felicidad no existe, lo que existe son momentos de felicidad, las alegrías son exclusivas, afloran ante la venta, mediante las giras por los distintos lugares de la ciudad y del país, por el alimento ganado palmo a palmo. Por todas partes se les ve, sobresalen, como si los hubiesen sacado de dónde. Invaden calles, parques, puentes; despiertan comentarios, análisis, reflexiones; están juntos o separados; hacen masa o deambulan en el silencio.

No solo Amparo y Víctor se dedican a pintar, son seres humanos que cantan, lloran, ríen, sueñan, les da dolor de estómago, de muela, vómito, nauseas. Huyen y se muestran, se esconden y aparecen. Dibujan, recrean, multiplican la fantasía, expresan el ejercicio pintoresco el cual es irrenunciable.

De regreso, Carlos Mario y Jorge atraviesan la calle luego de haber descendido de la ruta 191 de Laureles; desde la ventanilla del automotor, puede verse la cabellera de Víctor quien poco a poco se aleja del lugar. Los estudiantes avanzan, se alegran al ver que Amparo se encuentra allí. La cartulina esta en su sitio, tiene forma humana, es el rostro del fallecido ex – Gobernador de Antioquia Guillermo Gaviria Correa. Esta congelado, necesita ser recordado en el instante en que todo se desvaneció. El muro está vacío, los cuadros amontonados en el piso hacen que la mirada se incline. Los empleados de Espacio Público se han hecho presentes, contemplan las obras, aún así no acceden a dejarlos colgar sobre el muro del gran edificio bancario.


En esta galería urbana no hay herencias picassianas o evocaciones renacentistas; sólo habita la recreación de una realidad imaginaria o de peticiones, plasmadas por medio de dos seres: Amanda y Víctor quienes mediante el lápiz y el color recrean el universo que les toco vivir, LA CALLE, SU VIDA.


[1] http:// Presentación de una pintura urbana: Balbina Lightowler Stahlberg. http://www.con-versiones.com/nota0092htm.


[2] URUEÑA, Rib Fernando. Trini, Luz http://www.latinartmuseum.com/trini.htm

mayo 26 de 2004

jueves, 13 de noviembre de 2008

HUELLAS DE ENEMISTAD

La noche oscura, misteriosa e impredecible; y la luna majestuosa e imponente marcan la partida del detective de cincuenta y ocho años, Jake Pepper, quien derrotado e impotente, abandona el pequeño estado del oeste, un tren acompaña el recorrido hacia su nuevo destino, Oregon. El viento susurra mientras la maquinaria se sumerge entre los rieles; el investigador de ojos azules y aspecto jovial luce pensativo, distante, como maquinando algo dentro de sí. Un sinnúmero de ramales aparece por los ventanales a medida que el tren avanza; el cielo encapotado avizora la hecatombe.

Su mente no puede apartar el rostro de Quinn, se posa como un incesante taladro que espera presuroso salir del otro lado. Latido tras latido, su corazón solitario carcome los pocos recuerdos que quedan en su interior; aumenta la rabia por el hecho de saber que el asesino se ha salido con la suya.

Llega el amanecer, las primeras gotas emanan del cielo, empapan el sendero ferroviario y el diminuto césped que bordea a cada lado del camino. Más tarde, el sol comienza a calentar la tierra árida y húmeda; lentamente, la hilera de vagones disminuye poco a poco, la humareda se mezcla con la vegetación, el tren se detiene en la estación Parker. Unos zapatos de charol aparecen por la escalera que emerge del infinito tranvía. Sin Truman, solo e invadido por la desesperación, el hombre de cabello rubio y remolinos por doquier ha llegado a la gran zona de influencia oceánica.

Square, una cabaña de los padres de Addie en las afueras de la gran reserva forestal, es su nuevo refugio. Alces, pumas, zorros y castores son su nueva compañía. Dentro, la madera carcomida aparece en todo su esplendor. Puertas, ventanas, sillas y una vieja biblioteca abarrotada de libros polvorientos y deshojados revelan el total desamparo. Una cama rechinante y un colchón áspero acogen su cuerpo extenuado; el sueño parece ser su único aliado. El estómago vacío como su alma, el revoloteo de los pájaros, el transitar de las ardillas por los verdes prados, el vaso de bourbon a medio terminar, el rojo de sus ojos como las hogueras del averno, el brazo de la ley es un manso cordero agonizante.

Al salir de la morada, los rayos del sol iluminan su rostro; la profunda tristeza aumenta con el transcurso de los minutos; no existe la luz, la oscuridad, el amanecer o el ocaso, sólo un hombre que deambula sin rumbo, nada lo intimida. La sombra de un árbol arropa su cuerpo alcoholizado y apesadumbrado; los humanos no imperan en este lugar, el tarzán del orden está solo con sus recuerdos. Su voz entrecortada grita estrepitosamente el nombre de la única mujer que ha sido el centro de su vida; la lluvia amenaza con presentarse. El detective de ropas polvorientas y caminar adormecido acude de regreso a la barraca.

Se desata una fuerte borrasca, la justicia se sienta en una esquina de la cama, se toma de la cabeza, la bebida y sus pocas ganas de vivir se funden en una furia desmedida, el lugar queda en desorden. Finalmente, agotado, Jake se sume en un profundo y apacible sueño; el dolor punzante en el estómago apresura su despertar, un paquete de galletas aguarda en la despensa, las come tan rápido que muchas se aglomeran en el piso. Pepper luce aniquilado, ha probado el fango del exilio.

El idealista y enigmático Robert Quinn, continua frente al tablero de ajedrez, cómplice de sus actos. Nancy ya tiene 18 años, sale con un hombre mayor que ella; parece no agradarle del todo a su padre, es un primo de Clem el mejor amigo de Jake, su nombre es Patrick. De Capote no se ha vuelto a saber nada, debe continuar de viaje. Seguramente, trata de dar con el paradero de Jake.

Una mañana de mayo justo el día de su cumpleaños número cincuenta y nueve, el eterno residente del Motel Prairie, empieza a mover sus dedos, registra los números que lo interconectan con la propiedad del gran ajedrecista; conversan por espacio de cinco minutos, el propietario del establecimiento B.Q, sorprendido por la llamada de Pepper, acepta la invitación para ir a Oregon. Está ansioso por encontrarse de nuevo con quien hasta hace algunos días lo señalaba como culpable de los múltiples asesinatos perpetrados por medio de unos féretros y había abandonado el pequeño estado desolado e inhospitalario sin dejar rastro alguno. Al colgar, el fanático, peligroso como la más devastadora de las tragedias, queda consternado; el encuentro tendría lugar en las cataratas Brown desde donde se observa la majestuosidad de la ciudad y los verdes campos cubiertos por el ganado.

Era medio día, cuando el sol está inmóvil en el centro del cielo; la ley espera detrás de un estrado de madera. Quinn se presenta con una sonrisa radiante, burlona; que contrasta con el aspecto desafiante de Pepper. Se miran fijamente a los ojos, sólo se escucha el ruido de los constantes torrentes de agua que navegan por la escarpadura. Sin mediar palabra alguna, Jake toma a Quinn por el cuello, comienza un eterno forcejeo, parecen no percatarse de lo cerca que se encuentran del acantilado. El grito de Robert Quinn alerta lo inevitable, justicia y astucia descienden vertiginosamente.

11 de mayo de 2004

viernes, 7 de noviembre de 2008

LA FUERZA DEL EXISTIR

Es el mirar el más grande
placer que el alma experimenta”.

(Carlos Mario Baena)



Todo posee un comienzo, como los libros poseen un prólogo. El hombre explota toda su fuerza a través de esos cristales llenos de luz los cuales lucen vigilantes, expectantes; dispuestos a propiciar una caricia o el más fuerte de los abrazos.

Mirar, es ese contemplar todo cuanto eres, es desde allí donde comienza la formación de un universo, contigo y solo contigo; solo el tiempo decidirá si yo tendré cabida en ese espacio. No mirar es extrañarte, es alcanzar las tinieblas no solo de mis ojos si no de mi corazón.

Te conozco, gracias al mirarte, no te miro y en la soledad pienso en ti, mi mente envía constantes recuerdos de tu rostro y demás componentes de tu inmensidad. Pero esa sonrisa dulce que añades a tu mirar ¿será sincera?. Es algo que me perturba, espero no tengas máscara; que seas sincera y cristalina. Te miré, por primera vez y todo en mi se maravillo con tu presencia; quería hablarte pero no te conocía.

Pero al fin pude hacerlo, te conocí y desde ese día caminando por las calles el viento susurró tu nombre. La mirada sigue presente entre nosotros, pero ahora puedo hablar contigo. Luces atemorizada y lo entiendo, no me conoces, no vale lo que mis ojos reflejan.

Mirarte, no es nada si no estás, si la luz que ocupabas alumbrando mi camino ahora a sido relevada por unas tortuosas espinas sedientas de que yo pase y te olvide bajo el sufrimiento. No apareces y me pregunto ¿dónde estas? Mi mirada te busca impaciente, como el más inestable de los telescopios, gira y gira, rota y rota por sitios, lugares, personas y cosas. Al fin apareces y mi mirada se alegra pero con ella aparecen los nervios.

Ese día luces indiferente, no hay peor flagelo para un mirar ansioso por que te acerques. Mis palabras quieren salir de su encierro y darte gracias por estar en mi camino. Porque por más que veía y veía, debía detenerme tan solo un instante y admirarte; mujer, fuente de mis imprevisibles locuras y desafíos.

Ahora que he dejado de mirarte por culpa de la distancia la cual es tan solo una variable precedida por kilómetros y montañas hace que todo cuanto vea me recuerde a ti, la música, las nubes que forman imágenes en el firmamento con tu rostro, el paso de anuncios, árboles en fin todo es un recuerdo; es como si todo fuera una extensión iniciada por tu mirar y terminada por tus palabras y especialmente finalizada por tu corazón limpio y en donde sé que estoy más que custodiado impidiéndome salir.

Sólo el tiempo dirá si lo que comenzó como un juego de miradas y luego se consumo en una unión maravillosa, podrá continuar por ese camino maravilloso en donde particularmente de mi parte solo me interesa verte feliz.
Febrero 3 de 2004

DESDE LA BANCA DEL FRENTE

Se ve en las calles de la ciudad una oleada humana que cada vez es más grande, ubicada en los sitios más recónditos de las laderas occidentales y orientales, aquellas épicas literarias de los últimos años en Medellín.

Por las interminables calles se sumergen cuatro ruedas, un armazón; el incesante humo tóxico se multiplica, se fusiona con “la guerrilla de los semáforos”, la que mete la piña y las ciruelas rojas por entre las ventanas de los taxis, la que entra al Coonatra e intercambia con el chofer un pasaje de cinco minutos de viaje por una galleta; son ellos los que suben y revelan su pasado, sus intimidades inventadas; los que bajan con menos mercancía y unos pesos de más.

Intempestivamente, a los pasajeros les cae un paquete de galletas en las piernas, se asustan. Es normal que la gente de la ciudad se asuste por cualquier cosa: pueden arrebatarle el anillo de grados, o echarle mano al reloj de mayor valor sentimental.

El pasajero desciende, mastica sus wafer, y con doscientos pesos menos esperan en la Avenida Oriental. Bajo una tenue llovizna de una mañana nublada, siente cerca la realidad de la ciudad, bien metido en ella, en medio de los carros, espera vía libre en una esquina. Al cruzar, llega al área de 33.000 metros, construida en 1994. Huele un aroma a fresco y a podrido, a ladrón y a hombre trabajador, a una ciudad más acogedora y varias veces reducida al tamaño de la otra; desolada, reprimida y a la vez luchadora en la que se agolpan miedos, rabias, esperanzas de seres humanos que sufrieron, antes y ahora, el rechazo de una sociedad despreocupada.

Su jardín alberga árboles nativos de mango, limón, laurel, almendro, caucho y eucalipto, que invitan a contemplar desde las sillas, los senderos cautivadores que dan el toque romántico y la espalda al busto serio, triste y desconocido de vinilo acrílico sobre lienzo.

La plazoleta no transmite historia, sino el reflejo de una modernidad acosadora, la de creación y arte paulatino, visible en las ventas ambulantes y expresivo en los sentimientos arraigados de los transeúntes que sienten erizar su piel ante el: “Nunca Cambies, T.Q.M., Eres Genial, Te Extraño, Este mundo es una nota… pues estás TÚ!!!!!”.

Transeúntes de estratos ente 0 y 3 pasan despreocupados, otros con afán; desplazados alejados de su tierra sobresalen como si los hubiesen sacado quien sabe de dónde y los hubieran puesto de súbito a vivir aquí en la ciudad. Se toman calles, parques, puentes; despiertan comentarios, noticias, análisis y oraciones; parejas inexpertas que se juran amor eterno, bajo la sombra de un eucalipto que cobija este instante único e irrepetible; otras que planean su supervivencia; paleteros de carritos con campanitas, aguardan a que alguno de los cuatro, cinco o seis mil empleados de aseo y vigilancia de uniforme azul oscuro consideren llegada la hora para comprarse un helado.

Un señor lee la prensa en el ingreso del teatro al aire libre con capacidad para 10.000 personas; en una banca, una señora lee la Biblia, y en otra un poeta abandona un libro en sus piernas, toma un cuaderno, saca un bolígrafo y empieza a escribir, una pareja de ancianos deportistas hacen caminata alrededor de la glorieta; las tórtolas agachan sus picos para recoger las pocas migajas de pan dejadas por alguien; los lustrabotas se inclinan ante la autoridad.

Hay tantos ojos activos que lo miran todo, que hasta a la policía le da temor ir a la gran plaza, porque también la miran. En particular, nadie mira a nada ni a nadie, pero si todos a todo, en general. Las miradas se sienten desde que se entra hasta que se sale. Miradas nacidas del miedo ancestral a la oscuridad. Es con una mirada colectiva a lo extraño, un miedo al atraco, un miedo a los sonidos cercanos de los disparos de revólver y al olor a pólvora que demora en llevarse el viento, un terror a gritos de las víctimas que dibujan en hojas las escenas de memoria.

La galería es el habitat de los “chitos” y “las papitas de limón” que deambulan entre el rango más bajo, dentro de coches de bebe y canastas de mercado. Distanciadas cada 6 metros, contrastan con los 11 establecimientos de mostradores de cristal, mesas y sillas que garantizan la comodidad de los consumidores.

El paraíso urbano de fantasías acoge y agudiza los sentidos, los envuelve y los transforma en una gama de sonidos: carros, radios resintonizados, tacones, susurros de conversaciones, obturaciones fotográficas de los turistas y gotas que golpean fuertemente el asfalto. Tal vez las únicas que rebosan la fuente carente de agua y llena de basura.

El lugar aledaño al metro, “calidad de vida” es el vértice de un vecindario en el que viven “Muebles, Telas, Espumas, Plásticos, Botero, Alianza Francesa, Hotel y Éxito”, todos bajo un mismo propietario: “EL PARQUE SAN ANTONIO”.


Por:
Carlos Mario Baena y
Natalia López Montoya



Septiembre de 2003

IDEALISMO DE AMOR


“[Que] el amor se levante para conquistar
el horizonte que alguna vez
los visitó en el sueño”
.


El amor está en una constante encrucijada, lo domina, lo enciende, lo duplica al punto de volverse locos, como encerrados en un inminente letargo, en una pesadilla sin fin. Si se ama es porque se siente, el corazón aflora los pensamientos más maravillosos que van dirigidos hacia alguien, se posa en la mente y en el cuerpo, controla la transpiración. Finalmente ha llegado el momento de confrontar la verdad, de saber si se obtendrá la alegría o el infortunio. Los corazones se aglutinan al compás de un solo latido en donde se alcanza el paraíso; donde se es pareja más no sé esta solo, melancólico, triste y derrotado.

Los deseos más maravillosos se ven cada vez más cerca, se siente coger el cielo con las manos; se ama el atardecer, se aborrece la soledad. Las estrellas se desprenden del firmamento, parecen posarse en las manos, están dispuestas a cumplir toda clase de deseos, son como mensajeras, luces incandescentes que alumbran gracias a que mil corazones laten incesantemente. Las palabras resuenan como el más increíble de los coros, su eco es repetitivo he
infinito.

Se busca apego, pero de que clase, familiar, amigable, inocente o amor puro, el de la entrega total; fruto de las más grandes cursilerías, emociones y locuras. ¿Dónde esta el fundamento de esto cuando sólo se es un caminante sumido en la tristeza y en el complejo de la fealdad, en donde se padece la exclusión colectiva?

Cuando se ama se es alguien plenamente dichoso, imposible caer ante las garras del desprecio, del olvido. A pesar de esto el afrontar el desarraigo, la ausencia de amor, el esperar estar unido a otro cuerpo que irradie la más pura de las fragancias, el despertar y ver esa persona que se ama al costado, no obstante que duro se convierte el ver aquellos ojos claros y serenos mirando fijamente, envueltos en la mentira y el engaño el cual al ser descubierto cubre el corazón de espinas, el cuerpo parece un río de incesante y caudalosa sangre, en cualquier momento el corazón dejará de latir; ya nada parece tener sentido.

Los recuerdos invaden el sueño que antes lucía apacible y tranquilo, ahora es tan solo una constante y diaria tortura, el solo hecho de evocar los momentos compartidos con ese alguien se convierte en el más cruel de los castigos.

El tiempo es el único aliado, el que lo cura todo, el que permite olvidar rencores y comenzar de nuevo, no vale la pena desperdiciar la vida por una caótica experiencia, las oportunidades están allí, el ser querido y valorado de nuevo esta más cerca de lo que se cree.

En efecto, el amor es la más grande de las manifestaciones, la balanza en donde impera la felicidad y la tristeza. Parece que en esta vida sé esta condenado a vivir en el abandono o en la compañía, así es la realidad.

La compañía que trae consigo el estar enamorado permite mantenerse vivo, con ganas de luchar, de desquebrajar la más dura de las barreras, el amor se incrusta como un clavo certero, pensar en perderlo no pasa por el pensamiento. Cuando se acaricia los cabellos, las mejillas o el constante contacto entre los labios se convierte tan solo en una de las muestras acerca de lo que se está sintiendo.

Es el elixir más exquisito, conforta como el más sincero y duradero de los abrazos, agua cristalina que no deja sediento ni al más cruel de los mortales por el contrario los lleva presurosos al encuentro de su inagotable fuente.

En todo caso el amor es la más grande expresión emocional en donde los cuerpos se entrelazan, parecen tener una sola sombra que los cobija, los guía. El amar, búsqueda interminable de la creatividad y la inspiración, en donde se necesita demostrar hasta que punto se ama y se esta dispuesto a entregar por el otro.

Se ama cuando se existe, se quiere cumplir todo lo que abarque nuestra mente, dar el cielo, prometer las estrellas, bajar y subir al cielo parecen ser pequeñeces comparando la sensación que transmite el estar cercado por este sentimiento, escalón más alto dentro de la realización humana.


Si te quiero es porque sos
mi amor mi cómplice y todo
y en la calle codo a codo
somos mucho más que dos.
(Mario Benedetti)

agosto 31-2003

INFORMACIÓN ASIMÉTRICA

Se da en la situación en la que un comprador y un vendedor tienen información diferente sobre una misma transacción, llevando a una situación de discriminación de precios, perjudicial para el consumidor ya que puede estar pagando más por el mismo producto que los demás. Esta información asimétrica conduce a la economía de mercado a un resultado macroeconómico socialmente ineficiente. Se puede dar por varios motivos:

Que exista una fuerte relación entre la calidad y el precio de los bienes, el crédito y la tasa de interés, la productividad del trabajo y la tasa de salario real.

Que los incentivos y el proceso de screening influyen en las decisiones económicas.
Que el papel de factores distintos del mecanismo de precios determina la asignación de los recursos productivos, particularmente capital y trabajo y, en general.

Que la determinación de la escasez y de la información relevante es ajena a los precios, salarios y tasas de interés porque depende de los contratos, la reputación y la ausencia de suficientes mercados de futuros.

TASA INTERNA DE RETORNO (TIR)

La tasa interna de retorno - TIR -, es la tasa que iguala el valor presente neto a cero. La tasa interna de retorno también es conocida como la tasa de rentabilidad producto de la reinversión de los flujos netos de efectivo dentro de la operación propia del negocio y se expresa en porcentaje. También es conocida como Tasa crítica de rentabilidad cuando se compara con la tasa mínima de rendimiento requerida (tasa de descuento) para un proyecto de inversión específico.

La evaluación de los proyectos de inversión cuando se hace con base en la Tasa Interna de Retorno, toman como referencia la
tasa de descuento.

Si la Tasa Interna de Retorno es mayor que la tasa de descuento, el proyecto se debe aceptar pues estima un rendimiento mayor al mínimo requerido, siempre y cuando se reinviertan los flujos netos de efectivo. Por el contrario, si la Tasa Interna de Retorno es menor que la tasa de descuento, el proyecto se debe rechazar pues estima un rendimiento menor al mínimo requerido.

CALCULO:
Tomando como referencia los proyectos A y B trabajados en el Valor Presente Neto, se reorganizan los datos y se trabaja con la siguiente ecuación:




FE: Flujos Netos de efectivo; k=valores porcentuales

MÉTODO PRUEBA Y ERROR: Se colocan cada uno de los flujos netos de efectivo, los valores n y la cifra de la inversión inicial tal y como aparece en la ecuación. Luego se escogen diferentes valores para K hasta que el resultado de la operación de cero. Cuando esto suceda, el valor de K corresponderá a la Tasa Interna de Retorno. Es un método lento cuando se desconoce que a mayor K menor será el Valor Presente Neto y por el contrario, a menor K mayor Valor Presente Neto.

MÉTODO GRÁFICO: Se elaboran diferentes perfiles para los proyectos a analizar. Cuando la curva del Valor Presente Neto corte el eje de las X que representa la tasa de interés, ese punto corresponderá a la Tasa Interna de Retorno (ver gráfico VPN).

VALOR ACTUAL NETO

Este método es un clásico de la valoración de inversiones en activos fijos, proporcionando una valoración financiera en el momento actual de los flujos de caja netos proporcionados por la inversión.

OPERATORIA: Mediante una tasa de descuento actualiza todos y cada uno de los flujos de caja que produce la inversión.- Tiene en cuenta la cronología de los distintos flujos de caja.


TIPOS - PUROS: A partir de la inversión inicial todos los flujos de caja son positivos

MIXTOS: A partir de la inversión inicial algunos flujos de caja son negativos y otros son positivos.

VENTAJAS: Tiene en cuenta el valor del dinero en cada momento.- Es un modelo sencillo de llevar a la práctica.- Nos ofrece un valor a actual fácilmente comprensible.- Es muy flexible permitiendo introducir en el criterio cualquier variable que pueda afectar a la inversión, inflación, incertidumbre, fiscalidad, etc.


DESVENTAJAS: Hay que tener un especial cuidado en la determinación de la tasa de descuento.- Cuando las tasas de descuento son distintas para cada periodo se precisa o bien una hoja de cálculo o hacerlo a mano.


FÓRMULA DE CÁLCULO




Donde:

VAN = Valor Actual Neto de la Inversión
A = Valor de la Inversión Inicial.
Qi = Valor neto de los distintos flujos de caja

Se trata del valor neto así cuando en un mismo periodo se den flujos positivos y negativos será la diferencia entre ambos flujos.

ki = Tasa de retorno del periodo

Criterio de Elección- Las inversiones realizables serán aquellas que nos proporcionen un valor actual neto positivo.- Las inversiones se graduarán de mayor a menor valor actual neto.

Tomaremos siempre como mejor inversión la que mayor valor actual neto provoque

COSTO PROMEDIO PONDERADO DE CAPITAL